III. Naturaleza Física de la Energía Eléctrica
1. Introducción. La energía eléctrica constituye un tipo de energía que se basa en la creación de diferencias de potencial eléctrico entre dos puntos, posibilitando ello establecer una corriente eléctrica entre ambos referidos puntos. Gracias a una adecuada transformación, es factible la generación de energías denominadas “finales”, que son de uso directo en forma de calor, luz o movimiento, todo lo cual dependerá de los elementos de transformación de que se disponga y empleen para tales fines.
La energía eléctrica, en la naturaleza, sólo tiene esporádicas manifestaciones, siendo la más típica el rayo. No obstante ello, constituye una de las formas de energía de que el hombre es más dependiente, debido ello principalmente a sus múltiples usos y ventajas:
• Es limpia;
• Es convertible, lo que se manifiesta en sus facilidad para transformarla en otros tipos de energía, según las necesidades de los consumidores;
• Su cómoda y también fácil transportabilidad;
• La posibilidad de obtenerla y generarla a partir de otras fuentes energéticas, entre otras.
Sin perjuicio de todos los avances, conocimientos, experimentos e investigaciones realizadas en torno a la electricidad, su verdadera naturaleza aún no es comprendida. Empero, su virtud ya fue objeto de premonición por Franklin: “el fluido eléctrico… puede… ser útil a la humanidad”.
En lo relativo a la producción de energía eléctrica, ésta puede realizarse a través de diversas formas tecnológicas. Uno es el llamado “movimiento rotatorio”, por el que puede generarse corriente alterna en un alternador. Dicho movimiento rotatorio puede tener su origen en una fuente de energía mecánica directa, como la corriente de un río o del viento, o de un ciclo termodinámico. Este último consiste en el calentamiento de un fluido, por medio de lo cual se consigue que éste realice un circuito por el cual se pone en funcionamiento un motor o turbina. El calor necesario para la génesis de dicho proceso puede lograrse gracias a la quema de combustibles fósiles, reacciones nucleares, etcétera.
La generación de energía eléctrica importa una actividad humana básica, directamente relacionada con los requerimientos básicos y primarios de toda sociedad moderna. Sin embargo, gran parte de las formas de empleo de las fuentes de energía, ya convencionales, ya alternativas o no convencionales, generan un impacto negativo en el ecosistema, agrediendo y perjudicando en mayor medida el medio ambiente.
Siguiendo con las explicaciones y con la finalidad de entenderla fácilmente, podría afirmarse que la energía eléctrica se origina por el movimiento de cargas eléctricas, específicamente electrones, los que como se sabe son cargas negativas que giran en torno al núcleo de todo átomo, a través de un cable conductor. Toda vez que se enciende un interruptor, se crea un movimiento de millones de electrones, por la circulación que éstos realizan a través de un cable conductor metálico. Las referidas cargas que se desplazan, constituyen o forman parte de los átomos de que se compone el cable conductor. Los electrones se mueven del enchufe al electrodoméstico, (llámese este computador, refrigerador, lavadora, radio, televisión, etcétera) creándose un “tránsito” de energía entre estos dos puntos.
La energía eléctrica tiene la aptitud de hacer funcionar diferentes aparatos que se sirven de ella (de ahí la denominación eléctricos o electrodomésticos, del hogar) y puede convertirse, es decir, transformarse en otras manifestaciones de ella. Por ejemplo, cuando la energía eléctrica llega a una enceradora, se transforma en energía mecánica, calórica y, en algunos casos, luminosa. Lo mismo ocurre cuando se conecta un secador de pelo o estufa.
1. Introducción. La energía eléctrica constituye un tipo de energía que se basa en la creación de diferencias de potencial eléctrico entre dos puntos, posibilitando ello establecer una corriente eléctrica entre ambos referidos puntos. Gracias a una adecuada transformación, es factible la generación de energías denominadas “finales”, que son de uso directo en forma de calor, luz o movimiento, todo lo cual dependerá de los elementos de transformación de que se disponga y empleen para tales fines.
La energía eléctrica, en la naturaleza, sólo tiene esporádicas manifestaciones, siendo la más típica el rayo. No obstante ello, constituye una de las formas de energía de que el hombre es más dependiente, debido ello principalmente a sus múltiples usos y ventajas:
• Es limpia;
• Es convertible, lo que se manifiesta en sus facilidad para transformarla en otros tipos de energía, según las necesidades de los consumidores;
• Su cómoda y también fácil transportabilidad;
• La posibilidad de obtenerla y generarla a partir de otras fuentes energéticas, entre otras.
Sin perjuicio de todos los avances, conocimientos, experimentos e investigaciones realizadas en torno a la electricidad, su verdadera naturaleza aún no es comprendida. Empero, su virtud ya fue objeto de premonición por Franklin: “el fluido eléctrico… puede… ser útil a la humanidad”.
En lo relativo a la producción de energía eléctrica, ésta puede realizarse a través de diversas formas tecnológicas. Uno es el llamado “movimiento rotatorio”, por el que puede generarse corriente alterna en un alternador. Dicho movimiento rotatorio puede tener su origen en una fuente de energía mecánica directa, como la corriente de un río o del viento, o de un ciclo termodinámico. Este último consiste en el calentamiento de un fluido, por medio de lo cual se consigue que éste realice un circuito por el cual se pone en funcionamiento un motor o turbina. El calor necesario para la génesis de dicho proceso puede lograrse gracias a la quema de combustibles fósiles, reacciones nucleares, etcétera.
La generación de energía eléctrica importa una actividad humana básica, directamente relacionada con los requerimientos básicos y primarios de toda sociedad moderna. Sin embargo, gran parte de las formas de empleo de las fuentes de energía, ya convencionales, ya alternativas o no convencionales, generan un impacto negativo en el ecosistema, agrediendo y perjudicando en mayor medida el medio ambiente.
Siguiendo con las explicaciones y con la finalidad de entenderla fácilmente, podría afirmarse que la energía eléctrica se origina por el movimiento de cargas eléctricas, específicamente electrones, los que como se sabe son cargas negativas que giran en torno al núcleo de todo átomo, a través de un cable conductor. Toda vez que se enciende un interruptor, se crea un movimiento de millones de electrones, por la circulación que éstos realizan a través de un cable conductor metálico. Las referidas cargas que se desplazan, constituyen o forman parte de los átomos de que se compone el cable conductor. Los electrones se mueven del enchufe al electrodoméstico, (llámese este computador, refrigerador, lavadora, radio, televisión, etcétera) creándose un “tránsito” de energía entre estos dos puntos.
La energía eléctrica tiene la aptitud de hacer funcionar diferentes aparatos que se sirven de ella (de ahí la denominación eléctricos o electrodomésticos, del hogar) y puede convertirse, es decir, transformarse en otras manifestaciones de ella. Por ejemplo, cuando la energía eléctrica llega a una enceradora, se transforma en energía mecánica, calórica y, en algunos casos, luminosa. Lo mismo ocurre cuando se conecta un secador de pelo o estufa.

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